El Aquarium de Montecarlo cerró sus puertas y liberó 100 peces al Río Paraná

El Aquarium de Montecarlo debió cerrar sus puertas estos últimos días por la difícil situación que atravesaba y liberó los aproximadamente 100 peces de 20 especies que tenía en sus peceras, al río Paraná.

Mariana Keller la dueña del emprendimiento, conversó con Urgente Montecarlo y aseguró que a la situación del lugar, que depende de diferentes momentos turísticos, se sumó la cuarentena obligatoria donde no tenía permitido abrir las puertas al público.

“Siempre tenemos baches entre temporada y temporada, siempre hay peros que nos afectan. Nosotros dependemos de 4 momentos: vacaciones de verano; semana santa; vacaciones de invierno y la semana de la Fiesta de la Flor”,  afirmó Keller quien aclaró que en los meses de diciembre y enero siempre descendían las visitas.

Mantener el espacio que ya tiene 14 años de existencia, le resultó muy difícil ya que al no contar con la visita del público y el ingreso de las entradas, no llegaba a cubrir lo básico como el pago de los servicios.

La emprendedora turística comentó que dada la situación y que desde febrero está sin trabajar, entregó una nota al Honorable Concejo Deliberante de la ciudad de Montecarlo para pedir un “auxilio” económico y que la eximan de los impuestos pero no le respondieron.

“Este es el único Aquarium de Misiones, en ningún libro de visitas vas a ver una sola queja. Le plantee la situación al HCD y aún no obtuve respuestas. No puedo decir que antes no me eximieron con los impuestos, pero ahora les pedí un subsidio”, explicó.

Dada la situación y el estado de deterioro que poco a poco el espacio iba teniendo, Keller decidió devolver los peces al Río ya que las peceras que los mantenía, consumían mucha electricidad y eso hacía que las boletas de la luz fueran de un monto muy elevado: entre 7 mil y 12 mil pesos cada una sumándose casi 51 mil de deuda.

Para ejemplificarlo, la emprendedora explicó que un calefactor de una pecera, equivale a una resistencia de una ducha eléctrica. En el lugar había cerca de 40 peceras, es decir, 40 duchas eléctricas prendidas a veces hasta 24 hs al día.

“No quise arriesgarme más. Lamentablemente las personas de Montecarlo no visitan el espacio y si se habilita el turismo interno,  nada me asegura que las personas vengan al Aquarium”, expresó.

Por el momento, la mujer se rebusca con otros trabajos como hacer pan, bollos o mandados con su auto. Ahora espera que le salga un subsidio que el Gobierno Nacional está entregando a los prestadores turísticos para enfocarse en otros proyectos.

“Yo creo que ya está. He tenido que llegar a este punto y creo que no volveré. Dios dispondrá de lo que voy a hacer más adelante. Estoy poniendo de mi parte lo que puedo hacer, lo que está a mi alcance”, concluyó Keller.

 

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