A vos no te va tan mal “diputado”, ¿no?

*Por la Editorial de Urgente Montecarlo

Los dirigentes de izquierda y los trabajadores precarizados históricamente han unidos sus destinos, incluso antes de la aparición de Marx, la “Plusvalía”, la “explotación del hombre por el hombre”, y toda la parafernalia discursiva que se suele oír en marchas, piquetes y en cuanto mitin con banderas rojas se organice.

La izquierda más dura fracasó rotundamente. El Capitalismo no cayó, y las únicas revoluciones de izquierda que se ensayaron terminaron en dictaduras, hambrunas, exilios masivos y persecuciones políticas. Un ejemplo contemporáneo de ello, es ver la masividad del exilio venezolano, que ya se calcula en 1,6 millones desde el 2015.

Tras la finalización de la Segunda Guerra mundial, un sector de la izquierda europea volcó su mirada a las instituciones democráticas y reorientó sus esfuerzos pero ya no en el uso de la violencia para asirse del poder, sino en usar los partidos políticos y las elecciones para llegar puestos de “decisión” dentro de un sistema republicano.

Los teóricos denominaron a esta adaptación democrática de la izquierda: socialdemocracia moderna. Desde ese momento, es cosa común ver a dirigentes de izquierda en los parlamentos. Es cierto, algunos más moderados que otros, pero en definitiva la vía elegida fue la “institucional”. Aunque también es cierto, que no todos estos dirigentes son de la talla moral y republicana de Alfredo Palacios o del mismísimo Raúl Alfonsín. Hay lamentables excepciones que llegan a una banca gracias nuestras generosas “listas sábanas”.

El lector se preguntará ¿y qué tiene que ver todo esto? bueno, es la explicación de por qué vemos a personajes como Martin Sereno, periodista y diputado provincial por el Partido Agrario y Social (una especie de dirigente de izquierda, “combativo”, con aspecto de hippie, nostálgico de las década de los 60’ y 70’) presentándose  como trabajador precarizado del sector yerbatero en los medios nacionales, exigiendo el aumento del subsidio por interzafra que actualmente oscila en los $2.300 y omitiendo deliberadamente aclarar que en realidad, el tal no es un trabajador yerbatero, sino un diputado de la provincia de misiones, con una dieta superior a los $100.000 por mes.

Como si ello fuera poco, el legislador provincial, ni siquiera pertenece al sector yerbatero. Pero eso sí, como buen populista con sobredosis de “delirio mesiánico”, se arrogó la representación del sector siendo que lo más cercano que está del mismo, es cuando va al almacén de la esquina a comprar un paquete de yerba mate.

En Montecarlo, tenemos nuestra versión local de dirigentes “sectoriales” que no pertenecen al sector que representan. Agitadores profesionales, agoreros de tiempo completo.

Nadie niega que haya sectores cuyos sueldos sean irrisorios y subsidios insuficientes como es el caso de los tareferos. Están en todo su derecho de exigir salarios más dignos. Pero causa indignación ver a este tipo de personajes ajenos al sector y con sueldos “jugosos”, camuflarse entre los verdaderos trabajadores y vociferar en nombre de ellos. Al menos se hubiera dignado en aclarar quién es, pero bueno, un vaso de agua y minuto de fama no se le niega a nadie.

Parafraseando al doctor Alfonsín en aquel recordado episodio con el “gordito” en un acto al aire libre durante su presidencia:  A vos no te va tan mal “diputado”, ¿no?

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