Ley Justina: avanza un proyecto para que todos sean donantes de órganos

Todos los senadores presentes apretaron el botón que emite votos positivos: nadie se abstuvo, nadie se opuso. Los 68 legisladores de la Cámara Alta dieron este miércoles media sanción -unánime- a un proyecto de reforma de la Ley de Trasplante de Órganos, conocido como Ley Justina. De aprobarse la norma, que ahora deben debatir los diputados, la donación de órganos estará más allanada que nunca en la Argentina.

Es que según el proyecto que ya cuenta con media sanción, todos los mayores de edad serán donantes, excepto que expresen su negativa a serlo. A la vez, al momento de la muerte de ese potencial donante, ningún familiar podrá revertir la decisión tomada por esa persona. “Actualmente, cuando una persona no comunica su negativa a donar pero su familia sí se niega en medio de un momento de dolor, se puede generar una traba para el sistema sanitario. Esta nueva ley empoderaría al sistema sanitario, que es el que tomaría las decisiones. A la vez, siempre se puede dejar registrada la negativa a donar”, explicó a Clarín Alberto Maceira, presidente del Incucai.

El proyecto recibió su primera media sanción en el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos. Fue impulsado por el senador pampeno Juan Carlos Marino (Cambiemos), y nombrado en homenaje a Justina Lo Cane, la nena de 12 años que murió en noviembre del año pasado a la espera de un trasplante de corazón. “Ella nos sigue pidiendo que ayudemos. Vamos a seguir hasta que Argentina sea un país líder en donación de órganos”, dijo Ezequiel Lo Cane, el papá de la nena, tras la votación en el Senado. Él y su esposa, Paola, habían presentado el proyecto junto al senador Marino.

En diálogo con Clarín, el legislador de La Pampa explicó: “El proyecto establece que el 20% del presupuesto del Incucai sea destinado a la capacitación profesional. Con esta ley, los profesionales y técnicos que intervienen ante la muerte de una persona, podrán capacitarse para que rápidamente puedan donarse sus órganos”. Según Marino, “la ley es un cambio de paradigma que pone a la Argentina a la vanguardia”.

Maceira sostuvo que hay legislaciones similares en Uruguay, España, Ecuador, Canadá y Estados Unidos. “La ley implica que sea el equipo médico el que toma las decisiones”. De hecho, en su artículo 39, el texto prevé que todo médico que certifique el fallecimiento de una persona deberá iniciar “el proceso de donación”. “En cada hospital interzonal de la Provincia, por día, muere un paciente; son cuarenta pacientes por día, y 1.200 en total por mes. El 30% de esos fallecidos podrían ser donantes, es decir, unos 350, pero en rigor tenemos unos 240 donantes al año porque de los otros casos no nos enteramos. Esto daría más poder de acción al sistema sanitario”, asegura el titular del Incucai.

El proyecto de ley que deberá tratar la Cámara Baja contempla también que se prioricen los viajes interprovinciales de quienes sean donantes en un trasplante cruzado, y que su tratamiento -y el del receptor del órgano- esté completamente cubierto por las obras sociales o el Estado.

“No es algo personal por Justina. Es apoyar a los que estén viviendo una situación similar. Queremos que estén involucrados todos. Pido a los legisladores que vean este proyecto como algo infinito que va a salvar vidas a muchas personas”, sostuvo su mamá. En rigor, la donación de los órganos de un menor de edad fallecido seguirá dependiendo de la autorización de sus padres.

“En los últimos dos días, mientras se trataba el tema, registramos 3.000 voluntades afirmativas de donación. El promedio habitual es de 28.000 voluntades en un cuatrimestre. Cuando a los argentinos se les hace llegar la información sobre la donación de órganos, como ocurrió durante el debate de esta ley, siempre reacciona de manera solidaria”, reflexionó Maceira. Para Marino, la Cámara de Diputados “debería tratar el proyecto con celeridad, dentro de las próximas dos o tres semanas”. La aprobación por unanimidad en la Cámara Alta lo entusiasma de acuerdo a la votación por la media sanción que aún está pendiente.

Clarín

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