River se apoyó en Armani para lograr su primer triunfo en la Copa Libertadores

River consiguió su triunfo número 100 en la era Gallardo pero, paradójicamente, no mereció llevarse los tres puntos de Ecuador. Así y todo, logró un triunfo importante que lo posiciona primero del grupo D junto a Flamengo. Lleva 10 partidos sin conocer la derrota y después de ganarle a Boca la final de la Supercopa, saco el 89% de los puntos. Eso sí, más allá de esa gran efectividad, para sostenerla de aquí en adelante deberá mejorar en le juego. Es que, otra vez, su arquero fue figura. Franco Armani volvió a tener otra actuación de Selección para sostener el cero en el arco de un River que fundió el motor en el segundo tiempo.

¿Habrá influido el desgaste del largo periplo que tuvo para llegar a Guayaquil? Es que a River le salieron las cosas al revés en la planificación del viaje. Al hacerlo en dos tramos y durmiendo una noche en Lima pensó que iba a tener menos desgaste. Pero el miércoles, el día que tenía que salir hacia Ecuador se encontró en el aeropuerto de la capital peruana con una larga demora que duró cinco horas. Llegó tarde a Guayaquil y no pudo entrenarse. Quedó expuesto en el complemento. River estaba fundido y le costaba tener la pelota, a tal punto que empezó a revolearla y a aguantar como podía.

Emelec aprovechó esta situación y fue a buscar con todo el empate. Inclinó la cancha pero no consiguió el empate porque es un equipo muy limitado. Y fundamentalmente porque apareció Armani para impedírselo. Ya le había sacado un mano a mano a Marlon de Jesús que había definido mal. Y un bombazo de Arroyo en un tiro libre peligroso. Pero se consagró como el mejor del partido cuando, sobre el final, le sacó otro mano a mano a de Jesús, que se había filtrado en el área.

Hubo tramos en los que River sufrió en un partido que no era para sufrir. Pero el equipo de Núñez cedió la iniciativa y la pelota. Cometió faltas cerca del área y dejó venir a su rival que acumuló gente en ataque con los cambios de su entrenador, Alfredo Arias. Ponzio ya no lograban contener tanto y Enzo Pérez se multiplicó para tratar de recuperar pelotas y tapar agujeros. Gallardo mandó a la cancha a Mayada y a Zuculini para reforzar la marca e intentar recuperar el mediocampo que a esa altura estaba perdido. Emelec metía pelotas al área y Pinola sacaba lo que le pasaba cerca. Se complicó River en la segunda mitad.

Parecía un partido que le quedaba cómodo a River pero el propio River se lo hizo incómodo a sí mismo. Es que el equipo de Marcelo Gallardo encontraba espacios con facilidad pero estaba impreciso. Quizá, el mal estado del campo de juego puede haber influido. Lo cierto es que hubo dificultades para el traslado del balón y para dar el pase adecuado. Emelec le pobló la mitad de la cancha. Nacho Fernández, cuando la tenía no acertaba y tomaba malas decisiones. Y Pity Martínez apareció a cuentagotas. En una de ellas, el 10 frotó la lámpara sobre el final del primer tiempo y ejecutó un centro justo y bien direccionado a la cabeza de Pinola, que entró solo por el segundo palo.

River sacaba una ventaja por la que no había hecho mucho sobre el final del primer tiempo y parecía que no iba a tener inconvenientes en resolver el partido. Pero los tuvo y su arquero lo salvó. Así y todo, volvió a ganar en Guayaquil como el año pasado y se encaminó en su grupo.

Fuente: Clarín

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